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En el Chaco

En diez años, el poder adquisitivo del salario en el sector privado se hundió más del 10%

Un informe del IERAL indica que, desde el 2011 hasta la actualidad, sólo en 2013 la pauta de incremento salarial recomendada por la Nación fue convalidada por la mayoría de los sectores.

Luego de tres años de caída del salario real, existen expectativas de que, al menos, algunos sectores terminen empatando con la inflación al final del corriente año. Aunque tras las elecciones de noviembre, las mayores chances son para una nueva caída del poder adquisitivo de los salarios. En esa línea, el informe elaborado por Marcelo Capello y Laura Caullo, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), expone y analiza el impacto de la década de estanflación sobre el poder adquisitivo de los trabajadores registrados del sector privado, en una radiografía provincia por provincia. 

Allí puede verse en los últimos 10 años, la caída de poder adquisitivo del salario en el sector privado en el Chaco acumuló un 12.6%, ubicándose en el lote de las diez provincias con mayores impactos y por sobre un promedio general del país del 7% de bajas. 

En el último año, con una inflación acumulada del 40,4% al primer trimestre, la disminución de salarios reales fue desde 2% en Tierra del Fuego a 10% en Neuquén, con un promedio de caída del 3,8%, considerando los índices de precios regionales. Y, si se amplía la mirada a lo ocurrido en la última década, la caída de poder adquisitivo del salario fue en promedio del 8%. 

Focalizando en la evolución de la masa de ingresos formales, que depende de los salarios y también del empleo, para el período 2011-21 la mayor contracción en términos reales se observa en provincias como Catamarca (-26%), La Rioja (-22 %), Tierra del Fuego (-20 %) y Chubut (-18 %) y, en el otro extremo, el incremento de 4% registrado en Neuquén, una provincia en la que el empleo aumentó 24% en el período. 

Detalles 

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En la última década, la caída de poder adquisitivo del salario fue desde 4% en San Juan y Formosa hasta 27% en Tierra del Fuego, con un promedio de reducción del 8%. En el ranking, el Chaco aparece con una baja del -12,6%, en el lote de las principales diez caídas del país. Los mayores descensos en estos 10 años se dieron provincias patagónicas (Tierras del Fuego, Neuquén, Chubut), por la declinación de precios de hidrocarburos y los problemas fiscales de sus administraciones provinciales.

En cuanto al cambio en la masa de ingresos formales, en términos reales, la cual depende de los salarios, pero también del nivel de empleo, entre 2011 y 2021 osciló desde una contracción del 26% en Catamarca hasta un incremento del 4% en Neuquén (provincia en la cual el empleo creció 24% en el periodo). Aquí, el Chaco aparece sin variaciones, con un 0%. 

En los últimos tres años, con la recesión económica, la caída de poder adquisitivo del salario fue desde 8% en San Luis y Santa Cruz hasta 25% en Tierra del Fuego, con un promedio de baja del 11%. También fueron importantes las reducciones en La Rioja, Neuquén y Catamarca, de entre 19 y 16%. El Chaco se ubicó en el lote de principales caídas con un -15.3%, por sobre el promedio general del -11%. 

Además, la cantidad de puestos de trabajo registrados también se vio sensiblemente afectada en los últimos años (442 mil puestos menos en el total nacional respecto al primer trimestre 2018). Esta situación se ve reflejada en una contracción de la masa real de ingresos formales aún mayor a la del salario, con pérdidas de dos dígitos en todas las jurisdicciones. Desde una merma del 10% en San Luis hasta una caída del 31% en Tierra del Fuego. Chaco, en este aspecto, se ubica con una reducción del 23% entre las primeras 5 jurisdicciones. 

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Disparidades entre provincias, las razones 

En Argentina, los niveles salariales y de costo de vida resultan muy disímiles entre provincias, lo cual se daría principalmente por tres motivos:

1) Nivel de los salarios e ingresos de la población de la provincia: precios más altos en provincias con mejores salarios.

2) Influencia de los costos de transporte: precios más altos en las provincias más alejadas de los lugares de producción local y/o de los puntos de entrada de mercaderías importadas al país

3) Nivel de competencia: Mayores precios en provincias con menor competencia en el sector privado.

Según los datos del informe, al primer trimestre de 2021, Chaco se ubicó en el lote de las cuatro provincias con menores remuneraciones promedio de trabajadores registrados del sector privado, con $ 56.824, un ranking liderado por las provincias patagónicas (Santa Cruz $148.531; Chubut $121.368). 

Si se analiza la variación interanual de la remuneración nominal de los trabajadores registrados del sector privado comparando el primer trimestre de este año con igual lapso del 2020, en nuestra provincia la mejora fue del 33,6%, versus los principales porcentajes de las jurisdicciones líderes en torno al 38,5% como San Luis y Jujuy (37,9%). 

Los analistas explican, en ese sentido, que los salarios serán más altos en las provincias con mayor productividad en sus sectores productores de bienes transables, que por ende pueden pagar genuinamente mayores salarios. Sería el caso de las jurisdicciones centrales de Argentina: CABA, Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Mendoza. 

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Los salarios también son más altos en provincias en que resultan importantes los sectores productivos intensivos en recursos naturales y en capital, que presentan una renta económica, de manera que pueden pagar altos salarios. Ejemplo: minería, petróleo y gas. Es la situación especialmente en la región patagónica.

En la Patagonia influye también el nivel del gasto público provincial, que por la alta recaudación propia que generan las actividades basadas en RRNN no renovables y por la elevada coparticipación per cápita que reciben dichas provincias, sus sectores públicos pagan salarios altos. Ello también es así por la competencia por trabajadores que generan los sectores de RRNN no renovables, y porque para atraer agentes estatales a las zonas de clima desfavorable, se les debe ofrecer mejor remuneración.

Algunas provincias del norte de Argentina, en cambio, dirigen las elevadas transferencias nacionales que reciben a la contratación de más empleados estatales, y no tanto a pagarles mejores salarios.

La existencia de elevados salarios en algunas provincias genera mayor demanda, y ante una oferta limitada, especialmente de bienes y servicios no transables, tiende a encarecer los precios y el costo de vida. Esto explica fundamentalmente la diferencia de precios entre provincias, a largo plazo. 

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Todos esos son factores estructurales que explican las diferencias en el nivel de los salarios e ingresos en las diferentes provincias. También pueden existir razones coyunturales. Por ejemplo, si existen controles de precios, pero el control es más estricto en AMBA que en el resto de las jurisdicciones, éstas tenderán a mostrar mayores subas de precios.

Lo mismo puede decirse de las tarifas de los servicios públicos: cuando existe una política tarifaria asimétrica entre regiones, especialmente por razones políticas, los niveles tarifarios tienden a ser menores en AMBA, y mayores en otras provincias, encareciendo el costo de vida en estas últimas.

En el último año, con una inflación acumulada del 40,4% al primer trimestre, la disminución de salarios reales (considerando los índices de precios regionales) fue desde 2% en Tierra del Fuego a 10% en Neuquén, con un promedio de caída del 3,8%. 

En tanto, la evolución del empleo registrado continuará siendo desfavorable, al tomarlo en consideración, la masa de salarios se redujo un 6% a nivel agregado. Neuquén, Mendoza, Salta y Jujuy (entre 18 y 10%) fueron las provincias con mayor caída interanual de su masa salarial. En Chaco el descenso fue del 7%. Mientras que Tierra del Fuego fue la única provincia donde la incidencia de la recuperación del empleo fue mayor a la caída de salarios (5%).

Las negociaciones salariales en la última década

Bajo una perspectiva comparada de los últimos años de negociación salarial, el informe del IERAL indica que, desde el 2011 hasta la actualidad, sólo en el año 2013 la pauta de incremento salarial recomendada por el Gobierno nacional fue convalidada por la mayoría de los sectores. Asimismo, en todos los años considerados la pauta inflacionaria resultó por encima de la recomendación salarial oficial.

Especialmente en los años con fuertes devaluaciones del peso (2014, 2016 y 2018), en que la suba de la inflación superó las actualizaciones salariales en todos los sectores, y en los años subsiguientes (2015 y 2017), la recuperación salarial (incluyendo también algunas compensaciones no remunerativas) se ubicó finalmente en torno a la inflación corriente, con pequeñas o nulas mejoras en el salario real.

Ya en 2018 y 2019, los acuerdos alcanzados por los diferentes sectores presentan la mayor dispersión de la serie. En 2018 con incrementos que fueron desde el 25% interanual en el caso de UPCN (a lo que se sumaba un 15% por presentismo) o los ferroviarios (32%) hasta el 46% correspondiente al sector de Bancarios. En 2019, Comercio fue uno de los sectores con menor actualización de salarios (30%), mientras Bancarios, Aceiteros y Estaciones de Servicio rondaron arreglos cercanos al 55%.

Pese a esta dispersión, la inflación observada en ambos años implicó una caída del salario real en casi todos los casos, más allá de algunas compensaciones ocurridas con el bono concedido a fin de cada año.

El año de negociaciones salariales 2020 (no equivalente al año calendario) fue irrumpido por la pandemia de coronavirus, los arreglos alcanzados previamente fueron suspendidos o pospuestos por la caída en la actividad. Este retardo en la actualización de remuneraciones hizo que una vez más los salarios pierdan contra la evolución del nivel general de precios.

Así, en base a las negociaciones ocurridas entre 2020 y los primeros meses de 2021, algunos sectores comenzaron a delimitar su reclamo de incremento salarial y/o resolvieron correcciones sobre la paritaria del primer semestre 2021. Los resultados de estas negociaciones dan indicios que, en el mejor de los casos, se logrará equiparar a la inflación (proyectada en torno a 48%) no pudiendo recuperar el terreno perdido en los años previos. 

Por el momento, en el extremo superior batallan la negociación la UOCRA, que acordó un aumento anual de 47,8%, seguido por Bancarios y Sanidad (45%), Mecánicos (42%), Choferes de colectivos del interior del país (UTA) 37,8%, Estatales Nacionales y UOM (metalúrgicos) 35%. Por su parte, los acuerdos más moderados tratan como piso un 30% de incremento, por ejemplo, es el caso de trabajadores de gimnasios y trabajadores de comercio.

Ante este panorama de menor salario real, existe la posibilidad de que en un año con fuerte incertidumbre económica y política (año electoral), la reducción en el ritmo inflacionario no sea permanente, y al finalizar 2021 los salarios sólo compensen parcialmente a la inflación observada en la mayoría de los sectores.

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